| Einstein en la Alcarria |
ESTO ES ASÍ, La
opinión de La Crónica de Guadalajara
Esto de los centenarios nos tiene en un sinvivir. No tema
el lector: no escribiremos esta semana del Quijote, que bastante se lleva
escrito y poco leído en lo que va de año como para darle más vueltas al asunto.
Hablaremos de Einstein y su inopinada relación con la provincia.
Para el que dude de la importancia de la Teoría de la Relatividad, de su
vigencia en nuestros días y de su presencia entre nosotros, le bastará con darse
un garbeo por la provincia de Guadalajara. Por ejemplo, intentar llegar a
Brihuega. Si emprende el camino creerá haber caído con su vehículo en la garras
de un agujero negro tipo "triángulo de las Bermudas", un vórtice donde el tiempo
y el espacio se confunden y nos devuelven a los años en que los burros
transitaban los caminos y ni soñaban con sentar plaza en algunos despachos
relevantes. ¿Que no se aclara el lector por dónde discurre el artículo?
Carretera y manta para rememorar las andanzas de Cela e incluso las del
Empecinado, pues casi todo sigue igual, incluidas las carreteras, en media
provincia, trazados y agujeros incluidos.
Originales como somos por la Alcarria, el homenaje a Einstein en el centenario
de su teoría ha llegado en forma de inesperado jeribeque: las obras para
reformar la carretera que une (unía) Torija con Brihuega. El conductor poco
informado se encuentra de sopetón con una carretera cortada, pura y llanamente.
Un amable letrero le invita (imperativamente) a girar a su derecha y encaminarse
a lo desconocido, a lo casi olvidado, al pasado remoto hecho presente: a nuestra
magnífica arqueología viaria. ¿Para qué queremos Museo de Arqueología en
Guadalajara? ¿Para qué pretender que nadie se admire de los nunca vistos
mosaicos romanos de Gárgoles? ¿Para qué, si ya tenemos como espectáculo el
inenarrable pavimento de la carretera de Fuentes de la Alcarria o la de Valdesaz?
¿Quién dijo que en Guadalajara no cuidamos de nuestro patrimonio histórico?
Está bien que la Junta de Calamidades arregle la carretera de Brihuega, no vaya
a ser que cuando Rayet construya en la Fábrica de Paños su nuevo hotel lleguen
los huéspedes batidos y abatidos por los baches. Pero el resto seguirá igual,
para oprobio general aunque entre la ignorancia de la gran mayoría, los mismos
que nos agobiamos con los atascos de la A-2 o la N-320 o suspiramos por una
autovía a las puertas de nuestras casas capitalinas. Está bien, sí, esto de que
los periodistas de Guadalajara podamos seguir quejándonos de tantas y tantas
carreteras de la provincia igual que cuando no peinábamos canas. Vale. Ya nos
hemos reído un poco a costa del asunto. Ahora, a ver si quien tiene la
responsabilidad de arreglarlo se lo toma en serio.
Augusto González Pradillo
director@lacronica.net
Guadalajara, a 2 de mayo de 2005