SANFERMINES EN BRIHUEGA.

 

 

Por Avelino González Vega.

 

            De todos es sabido la afición torista que Brihuega ostenta. Tradición y costumbrismo que en la Villa alcarreña han hecho que gire en buena medida alrededor del mundo del toro, y más concretamente de su tradicional “Encierro”.

            En Brihuega toda buena fiesta que se precie tiene como colofón el “Encierro de los toros”. Esta tradición atávica forma parte del acervo cultural y estos sentimientos se han transmitido de padres a hijos. Legado que ha pesar de los tiempos goza de una inmejorable salud a la vista de los acontecimientos, y su supervivencia está garantizada.

 

 

            La celebración de los “Sanfermines” no es algo exclusivo de la capital navarra. En el “Corazón de la Alcarria”, en Brihuega se celebra paralelamente unos particulares “Sanfermines” organizados y protagonizados por los brihuegos más pequeños.

            Durante estos días ciertas calles del entorno del Jardinillo tienen cierto tinte pamplonica: se vive el chupinazo que inicia la fiesta, se procesiona con el santo patrón por las calles y se le coloca en una hornacina en donde se le canta diariamente rogándole su protección.

            Cada mañana a las 8:00 horas los niños son puntuales a la cita televisiva de la retransmisión del encierro de Pamplona, pero por la tarde pocos minutos antes de las 20:00 horas y tras los preceptivos cánticos “a S. Fermín venimos por ser ...” se inicia el singular encierro “sanferminero”. Pequeños mozos ataviados de pamplonicas, con el típico atuendo de blanco y pañuelo rojo al cuello.

            Por las calles: Monjas bernardas, Fuentecilla, Huertas Altas y Sta. Lucía son réplicas de la cuesta de Sto. Domingo, Mercaderes, Pza. del Ayuntamiento, Estafeta, Telefónica y el Coso de la Misericordia. Estratégicamente ubicados los puestos de asistencia sanitaria para si fuese necesaria su participación en el auxilio de los corredores, los vallados y talanqueras fuertemente amarrados, todo perfectamente organizado para que los toros, de excelente trapío, como se requiere en Brihuega, de las ganaderías más prestigiosas hagan el deleite de estos ilusionados pequeños briocenses.

            Los mansos y pastores realizan su labor con eficacia, conduciendo el ganado y cuidando de que ningún astado se vuelva y cree un riesgo innecesario entre los numerosos corredores. No les falta ni un solo detalle, bien podría ser el decorado de una película.

            Una vez concluido el encierro se retira el vallado y se reanuda el tránsito por las calles a la espera de un nuevo encierro.

            Son ya varios los años que se vienen desarrollando estos encierros en Brihuega, que son un juego, en el que la imaginación y la ilusión son protagonistas. Es la semilla de la afición heredada; todos tienen el sueño de que cuando crezcan, ser corredores protagonistas de verdad en Pamplona. Muchos de los corredores brihuegos que están estos días en Pamplona corriendo delante de los toros de verdad comenzaron jugando al encierro de Brihuega.