|
|
Leyendas
Introducción
| El por qué de este librito La causa de todo lo bueno es el amor. El mundo es bueno porque es obra del amor de un Dios que así quiso manifestarse, sólo el amor es creador, él descubre en el objeto amado prendas y cualidades que para otros pasan desapercibidas, que tal vez no existan para nadie si no es para él solo, para el que ama. Brihuega, ese viejo y pobrecito rincón de la Alcarria, todavía encerrado en su recinto de piedras con que sus antepa- sados le quisieron aprisionar, yo lo confieso, tiene escasos atractivos para que los extraños, que a la ligera le visitan, se enamoren de sus encantos: son éstos tan íntimos, tan suyos, tan soñadores, tan dis- tantes del realismo moderno, que para descubrirlos, para sentirlos en el fondo del alma, hace falta un temple romántico o haber vivido años metido en las, hondonadas de sus valles, cruzado muchas veces sus torcidas y empinadas callejuelas, dormidose con el rumor dé las aguas de sus fuentes y escuchado de los abuelos las múltiples consejas y leyendas que penden de los sillares de sus viejas torres, y se albergan en los huecos de sus pajizas peñas. ¡Qué. hermoso encuentra todo esto el amor! Yo asi lo he sentido y como desde, pequeño lo vi tan de mi gusto, lancéme a cantar sus, para mi, incomparables bellezas, enrolándolas entre las cuerdas de mi pobre lira, y si alguna vez he sentido no tener los vuelos de los grandes poetas, ha sido sencillamente porque, para esta empresa todo me parecía poco. Lo que yo pude hacer aquí está en este librito; es todo intimo, casero, sólo para mis queridos paisanos o los que con ellos compartan el amor a esta pequeña porción del suelo patrio: las obras del amor sólo al amor pueden interesar para hacerlas suyas y aun para disculparlas si preciso fuera. Mucho tiempo han estado estos mis cantares dormi- dos en la cartera de mi despacho, y como yo gozaba cuantas veces les hacia repetirme los sueños de la patria chica, recordando con ellos sus costumbres y viejas tradiciones, no era justo privar de un tan inocente placer, hoy que tan hondas preocupaciones amargan la existencia, a los que conmigo vivieron bajo el mismo cielo y sienten el mismo cariño, acaso más vivo y acendrado. Para ti, pues, mi pueblo querido, para vosotros, mis amados paisanos, he querido sacar a luz este librito que si algún mérito tiene, ya lo veis, es el del cariño con que va escrito y la lealtad con que os lo presenta y ofrece EL AUTOR |