HISTORIA

 

El nombre de Brihuega viene de Briga, que significa “lugar fuerte o amurallado”. De origen celtibérico, fue enclave romano y se le denominó Castrum Brioca hasta la Edad Media. Fue conquistada por Alfonso VI quien, desde aquí, inició la reconquista de Guadalajara, Madrid, Talavera y Toledo.

Ya en la época de los árabes, Alfonso VI permaneció durante nueve meses en el castillo de la Peña Bermeja y desde allí partió a Castilla, culminando en su reinado varias campañas victoriosas de la Reconquista, como son las ciudades de Toledo, Madrid y Guadalajara entre otras.

Desde finales del siglo XI hasta el siglo XVIII, Brihuega se configura como figura política de señorío. Alfonso VI dona a los arzobispos toledanos la villa y su territorio, de esta forma, los prelados tenían la potestad tanto del dominio de la tierra como de jurisdicción sobre sus habitantes (es decir, por una parte el derecho a cobrar impuestos y por otra la potestad de juzgar los asuntos que se presentasen).

Durante este los siglos XI y XII podemos mencionar los siguientes hechos:

  • La repoblación de la villa, a instancias del arzobispo Don Juan en 1153.

  •  La construcción de la iglesia parroquial de San Pedro y San Juan, dado que estos barrios fueron los primeros que se crearon.

  •  La creación de la Iglesia de Santa María, debido al incremento de la población.

  • La existencia ya por el año 1192 de la mayor parte de las murallas de la villa.

En el siglo XIII la importancia de Brihuega aumentó considerablemente; la posición estratégica en el valle del Tajuña, así como sus condiciones ambientales influyeron en el incremento de la población. De esta forma en 1215, el rey Enrique I concedió a la villa el privilegio de la creación de la primitiva feria de Brihuega. Asimismo, cabe destacar la  instalación de numerosos talleres de hilados y curtidos durante las décadas posteriores (años 1230-1240).

Al mismo tiempo, siendo arzobispo Rodrigo Ximénez de Rada (1210-1247), se le concede a Brihuega el fuero. Se establece como principio la “unidad de fuero”, por la que todos los habitantes de Brihuega, con independencia de su condición social o económica son iguales ante la Ley.

Fuente Santa María

En esta época cabe destacar también la construcción del castillo, en el que se hospedaban los obispos toledanos durante sus visitas a la villa. Su construcción se realizó en tres partes: la primera, el castillo primitivo, fue realizado en el siglo XI, con un difícil acceso y con el objetivo de ser un bastión defensivo ante las posibles penetraciones de los castellanos en el reino de Toledo. Su planta era rectangular  y poseía un patio central.

La segunda fase data del siglo XII: se trata de  un estilo románico que puede apreciarse por el estilo de la bóveda de medio cañón y la disposición del ábside de la capilla. Fue en ese momento cuando se construyó la nave de la Vera-Cruz y la capilla del palacio. Se trata de una nave completa de cerca de 60 metros de largo por 8 metros de ancho, que en sus orígenes tenía tres plantas: la primera formada por una nave con bóveda de medio cañón (lo que hoy constituye la Vera-Cruz) que servía como caballerizas. La segunda planta albergaba las estancias más importantes del palacio: la capilla y dos salones. En la tercera planta existían otros dos salones.

El nombre de Vera-Cruz proviene de la ermita que se encontraba cerca de lo que hoy es el cuartel de la Guardia Civil. En ella se veneraban los pasos de Semana Santa y además era la sede de las cofradías. En 1804 se demolió por encontrarse en el trazado de la nueva carretera, siendo entonces cuando los pasos se llevaron a la galería-sótano, y así conservó el nombre y el cometido.

En la tercera fase se construyó el muro de contención de lo que hoy es el cementerio y que antes era el jardín del palacio. Las señales de los canteros coinciden con las marcas que se encuentran en el Arco de Cozagón, y por tanto del siglo XIII.

Durante la primera mitad del siglo XV, hay que destacar la situación social entre judíos, moros y cristianos. Se trataba de una situación pacífica y tolerante. Del primer grupo queda constancia en la sinagoga, que se encuentra entre la Calle Mayor, la Plaza del Coso y la Plazuela de San Simón. Sin embargo, la situación tolerante finalizó cuando se obligó, primero a los judíos, después a los musulmanes, a convertirse al cristianismo o a abandonar la tierra. Así lo atestiguan documentos encontrados relativos a la acusación de hereje de varios habitantes de la villa.

En el año 1574, previa autorización del papa Gregorio XIII, se permitía apartar la autoridad eclesiástica de cualquier villa, lugar o fortaleza; así Brihuega pasa a manos de Felipe II. En 1575 queda, pues, abolido el señorío arzobispal. Esta situación no duraría mucho, ya que Felipe II, asediado por las deudas, vendió el señorío a uno de sus acreedores, que trató de especular con él revendiéndolo posteriormente. Finalmente, en 1585 el señorío vuelve de nuevo a manos del monarca. 

Entre 1560 y 1620, mil o más personas salieron de la localidad de Brihuega, en España, para emigrar a Nueva España  (ahora México), donde casi todos colocaron en Puebla de Los Ángeles, la ciudad segunda de Nueva España, para continuar con la fabricación de textil del que Brihuega era centro de producción, pero que estaba en declive en los últimos años.

Cartel II Centenario

A inicios del siglo XVIII se produce la Guerra de la Sucesión. Como ya sabemos, Brihuega tuvo un importante lugar en la Batalla de Villaviciosa, que transcurre los días 9 y 10 de diciembre de 1710 y de la que pronto asistiremos a su tercer centenario.

Recordemos que la situación comienza cuando Carlos II decide nombrar heredero a Felipe de Borbón, Duque de Anjou y nieto de Luis XIV de Francia. En noviembre de 1700, muere el rey español y se prepara la sucesión. Felipe V llega a España en 1701, a tomar posesión de sus estados, siendo proclamado rey por las Cortes y aclamado por un pueblo que espera importantes reformas. Inmediatamente surge la guerra, cuando se niega a renunciar de forma solemne a los derechos que pudieran corresponderle al trono de Francia, situación que esperan los estados europeos.

El candidato de los Hagsburgos al trono español no es otro que Carlos, archiduque de Austria y bisnieto de Felipe III. En los primeros años de la contienda, parece que la situación se le muestra favorable, cuando toma Valencia y Barcelona en 1795 y posteriormente cuando en 1710 el Papa reconoce a Carlos como monarca. Sin embargo, ese mismo año se invierte la situación: en la Batalla de Brihuega y Villaviciosa las tropas borbónicas logran derrotar a las aliadas.  Por otro lado, la muerte del hermano de Carlos le obliga a éste a decidir entre ser rey de España o ser emperador de Alemania. Finalmente, en 1712, Felipe V decide renunciar de forma solemne a la corona de Francia. De esta forma, en 1713 se llega a la Paz de Utrecht y se pone fin a la guerra estableciendo como rey a Felipe V.

En este mismo siglo se funda la fábrica de paños. Concretamente en 1750, comienza a funcionar. Aunque durante algunas décadas mantuvo altibajos en la producción, hay que destacar la fama internacional que alcanzó y el número de empleos que generó para la villa de Brihuega. Por el primero de los motivos, en 1772 (reinando Carlos III) se decide ampliarla (en concreto, se construyó la rotonda/redonda). Sin embargo, a finales de siglo, la fábrica se mantenía gracias al apoyo que le prestaba el Estado. Así, al finalizar la guerra de Independencia, hubo que cerrarla.

Durante el siglo XIX se produjo la constitución del Ayuntamiento de Brihuega (como consecuencia directa de la Constitución de 1812), además de la guerra carlista. En concreto, en enero de 1823 se produjo en Brihuega una ardua batalla entre las tropas absolutistas y las constitucionales.

Por último, cabe mencionar la influencia de la Guerra Civil en el municipio, siendo una de las poblaciones protagonistas de la batalla de Guadalajara. El 10 de marzo de 1937, las tropas italianas del CPV entran en Brihuega, y deciden continuar su avance hacia Madrid. Se inicia una resistencia republicana que culmina con la reconquista de Brihuega el 18 de marzo.

Laura Corral Pastor